¡Hola mentes ruidosas!
Si pensabas que el metal alternativo en Venezuela ya había dicho todo lo que tenía que decir, prepárate para que KOLOSO te vuele el esquema. Nacidos en enero de 2025 en Valencia, Estado Carabobo, estos cuatro músicos no llegaron a llenar playlists de fondo: vinieron a grabar cicatrices sonoras y a dejar una marca que no se borra con el tiempo.
El origen de una tormenta
Todo empezó con un llamado que no se apaga. Gonzalo “Chicho” Colmenarez, guitarrista y fundador, con más de 25 años de trayectoria y tras un paréntesis creativo, sintió que la música le exigía regresar. Pero esta vez, no quería hacerlo en solitario. Grabó riffs, estructuró maquetas y buscó cómplices que compartieran su misma obsesión por la autenticidad. El primero en responder fue Javier Rodríguez, cuya voz encontró en esas composiciones el canal perfecto. De un estudio casero a una química explosiva, KOLOSO dejó de ser una idea para convertirse en un proyecto con pulso propio.
¿Por qué KOLOSO?
Olvida el Coloso de Rodas. Este nombre simboliza fuerza estructural, impacto visceral y una presencia que no pide permiso. Chicho lo tiene claro: la banda nació para rescatar canciones personales con potencial real, música hecha con el corazón, diseñada para tocar fibras emocionales sin filtros. Aquí no se trata de técnica por técnica: se trata de verdad por encima de todo.
Los cuatro pilares
Cuando juntas a cuatro músicos con trayectoria, oficio y hambre, el resultado es una máquina perfectamente engranada:
Jorge Torres (bajo): Caraqueño radicado en Carabobo, ingeniero electricista y formado en la Escuela Sebastián Echeverría Lozano. Con raíces en el folklore venezolano y pasaje por Línea Vertical, hoy es session player que aporta solidez, groove y profundidad armónica.
Gonzalo “Chicho” Colmenarez (guitarra/fundador): Oriundo de Cojedes, exfundador de la banda Caribe. Influenciado por Black Sabbath e Iron Maiden, ve en KOLOSO su renacimiento como compositor y productor.
Javier Rodríguez (voz): Valenciano con 23 años de carrera. Ha navegado por el nu metal y el metalcore en bandas como Saori, Sargón y Morbid Defecation. En KOLOSO encontró el espacio para conectar, sin artificios, con quien escucha.
Adolfo Tapías (batería): Caraqueño de alma death metal, fundador de Ephimeth, participante en cinco ediciones del Gillmanfest, miembro de Death Mortor y profesor de batería. Para él, KOLOSO es sinónimo de profesionalismo, disciplina y producción cuidada.
“Envidia” & “Yo No Me Rindo”: Dos golpes directos al pecho
Si quieres medir el pulso de esta bestia sonora, corre a YouTube y dale play a dos temas que ya están encendiendo la escena: “Envidia” y “Yo No Me Rindo”.
“Envidia” no es una canción, es un corte limpio. Los riffs entran como cuchillas, la sección rítmica te empuja hacia adelante y la voz de Javier escupe una crítica visceral a esa energía tóxica que frena el crecimiento. Es metal con mensaje, sin concesiones ni rodeos.
“Yo No Me Rindo”, por otro lado, es un himno de resistencia pura. Nace de la experiencia vital de Chicho y se transforma en un grito colectivo para cualquiera que haya tocado fondo y decidido levantarse. La batería de Adolfo impulsa, el bajo de Jorge sostiene la estructura, y las guitarras tejen paisajes que van de la crudeza a la esperanza. Escúchalos. No solo los oirás; los sentirás.
La meta: de Carabobo al mundo
KOLOSO no es un proyecto de fin de semana. Su brújula apunta claro: concretar su primer álbum de larga duración, dejar un testimonio tangible de su trabajo y llevar esa conexión emocional más allá de las fronteras. La vista está puesta en presentaciones en vivo con la ambición de girar por Latinoamérica, Norteamérica y Europa. Quieren construir una comunidad, no solo una base de fans. Porque para ellos, el metal alternativo no es solo un género: es un lenguaje universal de resistencia, identidad y autenticidad.
SIGAMOS HACIENDO RUIDO





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